Análisis Arcanum

portada arcanum

Introducción:

Imaginemos que fusionamos en un mismo juego elementos de fantasía medieval y del lejano oeste, todo ello sustentado sobre la base rolera de un clásico como Baldur’s Gate. El resultado de esta mezcolanza es Arcanum, un título que recoge la quintaesencia de los RPGs de toda la vida y lanza al jugador a una larga aventura llena de investigación, exploración y acción a partes iguales.

Sus creadores, Troika, los mismos de Vampire: Bloodlines (entre sus filas se encontraban Jason D. Anderson, Leonard Boyarsky o Tim Cain), lo lanzaron en 2001, y desde entonces no ha habido ningún título más basado en esta original franquicia. Es más, desgraciadamente, tras el cierre de Troika, la licencia se encuentra en manos de Vivendi, totalmente abandonada. ¿Quién sabe?, incluso es mejor así, enterrada y olvidada antes que vengan otros y la “resuciten”, destrozando de paso una ambientación genial (léase Thief y su más que segura consolización ahora que está en manos de los nipones Square Enix).

 

portada arcanum

 

Antes de comenzar a analizar el juego en sí, he de mencionar el hecho de que Arcanum salió al mercado español totalmente en inglés, tanto en voces como en texto, algo que mermó considerablemente su recepción y su éxito por estos lares. Afortunadamente, y como suele suceder siempre, la comunidad de jugadores salió al rescate y lo transcribió al idioma patrio. La gente de DLAN (allí encontrareis la traducción) se encargó de ello, currándose un ingente trabajo de líneas y líneas (también dejaron algunos guiños humorísticos, si no mirad en los cementerios). Desde aquí expreso mi agradecimiento. Sin ellos no hubiera podido disfrutar de este juego y su magnífica ambientación, y no estaría hoy por tanto haciendo este análisis. Bien, dejémonos de preámbulos y pasemos a ver qué nos ofrece Arcanum.

 

Perdámonos en el fascinante mundo de Arcanum…

Lo primero que hay que tener en cuenta, como bien refleja el sobrenombre del juego (Arcanum: Of Steamworks and Magick Obscura) es la dicotomía del mundo de Arcanum en magia y tecnología.

Podremos elegir entre ser un erudito versado en las artes de la hechicería o un duro pistolero al más puro estilo Billy el niño, aunque las armas cuerpo a cuerpo por supuesto no están excluidas. Esta elección entre una u otra disciplina va a tener consecuencias. Por ejemplo cuantos más puntos se otorguen a la fabricación de objetos o al entrenamiento en armas de fuego, más nos iremos alejando de la magia (al comienzo del juego estamos a 0 en una escala de 0 a 100); en consecuencia si algún personaje de nuestro grupo va a sanarnos mediante curación mágica, ésta fallará la mayoría de las veces, pues al convertirnos en tecnólogos nos haremos más resistentes a la magia, tanto para hechizos beneficiosos como para los dirigidos contra nosotros. De igual forma, en las tiendas mágicas nos despacharán prácticamente de la misma forma que si fuéramos vagabundos, pues nuestra inclinación por la tecnología hará que no seamos bien recibidos. A la inversa, si nos decantamos por la magia, sucederá lo mismo.

Podemos configurar nuestro personaje al iniciar una nueva partida con el sexo, el nombre, las características o la raza que queramos. Hay varias razas entre las que elegir: elfos, enanos, humanos, semiorcos, gnomos, etc. Cada una tiene sus ventajas y sus inconvenientes, así que no hay ninguna que esté por encima de las demás. Realmente se puede acabar el juego con cualquiera.

 

inventario

Las estadísticas intervienen bastante en el desarrollo del juego, algo totalmente lógico al tratarse de un RPG. Tener muchos puntos de fuerza proporciona más puntos de vida o poder cargar con más peso (al sobrepasarlo se ralentizarán nuestros movimientos), el ritmo condiciona la recuperación de vida, cansancio y la purgación de venenos, y con el regateo podremos comprar a mejores precios y conseguir más dinero al vender.

El roleo en Arcanum está muy presente, por ejemplo a la hora de hablar con la gente. Si el personaje que manejamos tiene pocos puntos de belleza (gnomos, semiorcos y semiogros), será despreciado como norma general, a veces llegando a la crueldad. Esto lo podemos compensar labrándonos una reputación en las ciudades, y que dependerá de nuestros actos (seremos un héroe o un canalla).

Las habilidades, además de ser aumentadas con puntos de experiencia al subir niveles, tendremos que mejorarlas acudiendo a alguien que nos enseñe. Existen tres grados: aprendiz, especialista y maestría (el último solo se puede aprender de un único personaje). Otra forma de mejorar los atributos es mediante las bendiciones del panteón de dioses de Arcanum. Éste se divide en un círculo de deidades menores y mayores. Primero hay que completar las menores para pasar al siguiente. Haciendo una ofrenda concreta aumentaremos una característica (fuerza, destreza, percepción…).

Podremos tener un grupo de hasta seis personajes. Sólo el personaje principal se puede controlas directamente. Los demás nos seguirán donde vayamos e intercambiaremos objetos con ellos. Los aliados no son meros acompañantes. Si nuestros actos entran en conflicto con su moralidad nos lo reprocharán, llegando al punto de abandonarnos si se da el caso.

Los combates fueron criticados en su día por su sistema, aunque he de decir que no he encontrado ninguna pega donde otros sí la veían. Los podemos efectuar por turnos, en tiempo real, o en turnos rápidos. La opción por turnos es obviamente la más pausada, pero es también la más táctica y la que nos permitirá salir victoriosos de una refriega usando la cabeza antes que ir liándonos a mamporro limpio en tiempo real. El sistema de daños es bastante sofisticado. Por poner algunos ejemplos: si te hieren en un brazo no puedes llevar armas a dos manos, y si es en la pierna caminas lentamente. Está muy conseguido. De igual manera hay que andarse con ojo cuando fallemos estrepitosamente un ataque, pues las armas se nos pueden caer al suelo, siendo bastante difícil recuperarlas mientras dure la lucha.

El diseño del juego es no lineal, no está basado en capítulos. Se divide en una búsqueda principal a lo largo de todo el continente de Arcanum y misiones secundarias en los diferentes enclaves (algunas de larga duración). Tenemos total libertad de explorar el mundo e ir haciendo misiones, pudiendo continuar la historia principal en cualquier momento. La mayoría de las quests suelen tener varias formas de resolverlas y destacan por su calidad y variedad, no son meras copy-paste quests de recadero (estilo Mass Effect).

Si nos decidimos por el camino de la tecnología, podremos aprender a fabricar nuestros propios objetos (armas de fuego, medicamentos, explosivos, etc.), bien asignando puntos de experiencia, bien a través de esquemas adquiridos a lo largo del juego. Un aspecto bastante coñazo respecto a los objetos es cuando tienes que identificarlos, pues sólo las videntes pueden hacerlo, y normalmente suelen estar a las afueras de las ciudades, con lo que el consiguiente paseito no nos lo quita nadie (a no ser que seamos magos de muy alto nivel).

 

crafting

Los hechizos se dividen en varias disciplinas o escuelas. Es mejor especializarse en unas pocas que intentar abarcar el máximo de ellas, ya que no habrá suficientes puntos de experiencia. Cuando lancemos un conjuro, nuestra barra (en azul) de cansancio disminuirá, por lo que es importante contar con pociones contra el cansancio.

Argumento (aviso spoilers):

La historia de Arcanum se centra en un conflicto entre dioses del bien y del mal. Un argumento bastante típico pero hilado a la perfección. Hasta bien avanzado el juego no nos enteraremos de que trata exactamente nuestra búsqueda. Todo gira alrededor de un anillo que nos entregará un personaje al principio de la partida, quien nos pedirá que lo entreguemos “al muchacho” (ya entenderéis el porqué de las comillas más adelante). Es evidente que la historia bebe de grandes obras como El señor de los anillos, aunque los guionistas tomaron muchísimas más ideas, como por ejemplo los orígenes del cristianismo (representado en la religión Panarii), o el Londres victoriano, dividido entre una aristocracia dominante y un proletariado explotado (en este caso los obreros son semiorcos).

Multijugador:

Arcanum cuenta con un modo deathmatch y también con cooperativo. Sin embargo, no es tan atractivo como el de otros títulos (por ejemplo la saga Baldurs), ya que esta opción de juego online se basa en mapas sueltos y no en la aventura principal del título. Algo incomprensible, pues la historia es uno de los puntos fuertes de Arcanum.

Gráficos:

El apartado del que más adolece Arcanum. Utiliza gráficos en 2D con una perspectiva isométrica (igual que los dos primeros Fallout), y a baja resolución. Aunque este último inconveniente está solucionado a día de hoy, pues hay varios mods que amplían la resolución, llegando incluso a 1600×1200. Hay varios detalles que son criticables, como que no haya una climatología cambiante (aunque el ciclo día-noche luce muy bien), o la repetición de escenarios y edificios, junto a la poca altura que se da en las estructuras, ya que todas son de una planta. Puede parecer algo banal, pero tras unas cuantas horas de juego uno tiene la sensación de haber visitado los mismos sitios una y otra vez. Podrían haberse esforzado en conseguir una mayor variedad.

Sonido:

No es el apartado que más destaca del juego, pero cumple su función de una manera muy correcta. Las voces (limitadas a los personajes importantes de la historia) están dobladas en perfecto inglés y son de calidad. En cuanto a los sonidos, han trabajado hasta el más mínimo detalle: pisadas, cerraduras que se abren, gritos de agonía de los enemigos abatidos, disparos que se desvían, etc. Sobre la música, podemos señalar tres categorías: melodías para los combates, para momentos de exploración y piezas con una atmósfera de misterio (para ambientar cloacas y otros sitios lúgubres). Las composiciones son de corte clásico, predominando violines de gran sonoridad y belleza. En algunos momentos la música recuerda a la de películas del oeste.

 

Escena

Curiosidades:

Como conclusión me gustaría compartir varios huevos de pascua que me encontré a lo largo de la partida. Arcanum está lleno de guiños hacia otros juegos y hacia acontecimientos reales. Hay homenajes a Fallout, como un perro que se nos puede unir al grupo en un determinado momento y que nos recordará a Albóndiga. Otra misión consiste en resolver los asesinatos del distrito Whitechurch, clara referencia a los crímenes de Jack el Destripador en el londinense barrio de Whitechapel. Por otro lado nos encontraremos en nuestro periplo con que nuestro personaje puede hacer ciertas burradas; sólo os diré que vayáis a visitar a Belle en la ciudad de Tarant.

Lo mejor:

  • Magnífica historia y magnífica ambientación. Se curraron un universo muy original hasta en el más mínimo detalle, lástima que no lo volvamos a ver representado.

  • Libertad total, a la hora de hacer las misiones, o al configurar tu personaje y tu grupo. En este aspecto está a la altura de los dos Baldur’s y los dos primeros Fallout, por tanto encontraremos rol de pura cepa.

  • Intensos y difíciles combates, con muchas posibilidades.

  • Las quests son una gozada. Sobresalen en cantidad y en calidad, y muchas veces también en sentido del humor.

Lo peor:

  • Multijugador mermado, hay que conformarse con mapas sueltos. Jugar la campaña en cooperativo sería alucinante.

  • Repetitividad de escenarios

  • El desplazamiento por la pantalla es a veces frustrante por lo lento que puede llegar a ser.

  • El tedio a la hora de identificar objetos, por el absurdo viaje que hay que dar siempre.

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