Análisis de Death to Spies: Moment of Truth

Death to Spies Moment of Truth

Death to Spies Moment of Truth

Afrontar el análisis de un título a priori minoritario no se presenta como una tarea fácil. Si bien es cierto que la serie Death to Spies es en cierta medida heredera de otras de notable éxito como Hitman y Commandos, no podemos olvidar que sus exigentes premisas de juego y sus pretensiones hasta cierto punto realistas la sitúan al alcance tan sólo de jugadores dispuestos a armarse de grandes dosis de paciencia y con una amplia capacidad para la observación minuciosa. En este punto, y sin ánimo de adelantar acontecimientos, debo decir que me he encontrado con una de esas raras propuestas que, desde su modestia, han sabido dirigirse con la mayor honestidad y respeto hacia una comunidad y hacia un tipo de jugador muy determinados.

¿Qué es y qué nos cuenta?

Moment of Truth es la secuela/expansión (no necesita el original) de Death to Spies y ha sido creada por la desarrolladora rusa Haggard Games. Nos encontramos ante una serie ambientada en la Segunda Guerra Mundial cuya premisa fundamental es el sigilo y la infiltración en solitario. En esta segunda entrega asumiremos el papel de Semion Strogov, un agente ruso que deberá acometer misiones de sabotaje, robo y asesinato. Se podría decir que el guión está reducido a la mínima expresión de una manera premeditada. Las secuencias cinemáticas funcionan a manera de interludios y son una excusa para que, una vez dentro del juego, el personaje protagonista rememore peripecias pasadas. El briefing de cada misión sirve únicamente para describir la situación y planificar los objetivos.

¿Qué veremos?

En el apartado visual destacaría la clara apuesta por un look sombrío, siempre en la frontera del monocromo. La aplicación de filtros es intensa y viene acompañada de una meticulosa selección de texturas degradadas por el paso del tiempo. Todo ello otorga al conjunto un aspecto realmente convincente y atractivo. La intención estética es clara: trasladarnos en el tiempo hasta más de 60 años atrás. A menudo tendremos la sensación de estar contemplando una vieja fotografía en blanco y negro (o en blanco y sepia, sería más acertado decir en ocasiones)

El motor gráfico es de producción propia y verdaderamente destaca por su extraordinario rendimiento manejando escenarios de grandes dimensiones con abundante IA. Los equipos de gama media podrán mover el juego con fluidez con todas las opciones al máximo.

Moment of Truth

Todos los elementos del escenario poseen el diseño y las proporciones apropiadas tanto en exteriores como en interiores evidenciando un trabajo de documentación francamente notable. Resulta gratificante contemplar desde fuera un submarino alemán en todo su esplendor y después comprobar que su interior responde igualmente a lo que podíamos imaginar.

Las animaciones, sin llegar a deslumbrar, sí que han evolucionado con respecto a la primera entrega y en su mayoría resultan bastante fluidas y naturales.

¿Qué escucharemos?

Moment of Truth no llama la atención por la amplitud de su banda sonora. Las piezas musicales no superan las 6 o 7 pistas, y aunque casi todas ellas tienen un gran atractivo ambiental, la verdad es que acaban resultando un poco repetitivas. Y tampoco varían demasiado en función del contexto, por lo que resulta inevitable echar de menos alguna variación en la tensión dramática después de tomar una decisión crítica, o sea, algo parecido a lo que hizo Jesper Kyd en la serie Hitman.

En el primer Death to Spies los npcs eran prácticamente mudos. En MoT la mejoría es apreciable pero sin llegar en ningún caso a extremos de verborrea. Algunos personajes harán comentarios esporádicos y todos ellos se expresarán en su lengua vernácula. Al hilo de todo esto, quisiera detenerme en el primer detalle dentro de toda una serie de peticiones de los fans que sí han sido atendidas por los desarrolladores: en la versión americana y en la de distribución digital, tendremos la posibilidad de escuchar las voces originales en ruso. Detalle importante porque estamos ante un título con unas raíces autóctonas muy claras. El sistema de juego, el guión y toda la ambientación poseen ese inconfundible sabor eslavo que ya empieza a ser claramente identificable en el mundillo del videojuego.

El resto de efectos sonoros podrían considerarse como correctos y sin alardes.

Moment of Truth

¿En solitario o en compañía?

En solitario. Y es una lástima porque no resulta difícil imaginar las enormes posibilidades de un cooperativo con este sistema de juego. Pero con los tiempos que corren es ilusorio esperar algo así.

Y ya metidos en harina…

Con estos antecedentes ya podemos disponernos a disfrutar de las 7 misiones de que consta el juego. Cada episodio posee sus propias peculiaridades y podría decirse que casi todos se juegan de manera diferente. No existe un procedimiento estándar.

Los escasos medios que se han hecho eco de Moment of Truth le han puesto inmediatamente la etiqueta de “demasiado difícil”. Esa afirmación habría que matizarla ya que el juego, aún siendo muy exigente, sí que proporciona suficientes herramientas para controlar cada situación reduciendo al mínimo los fracasos arbitrarios. La clave está en que todas esas herramientas resultarán inútiles si carecemos de la pertinente paciencia y capacidad de análisis. El guardado rápido se convertirá, no obstante, en uno de nuestros mejores aliados. Cualquier iniciativa no meditada será garantía de una muerte inmediata… ¡pero qué gran satisfacción al lograr nuestros objetivos gracias a una cuidadosa planificación!

En casi todos los juegos de sigilo se nos proporciona información en la interfaz acerca de nuestro nivel de visibilidad, haya o no alguien allí para detectarnos. En el caso que nos ocupa dispondremos de un pequeño icono en forma de ojo que sólo aparecerá cuando alguien nos esté observando. La diferencia de matiz es importante porque esa información de la que dispondremos será, para bien o para mal, muy precisa. Bueno, en honor a la verdad hay que decir que ese ojo aparecerá levemente difuminado si apenas somos visibles desde la lejanía.

El nivel de tensión aparecerá indicado por una barra horizontal y aumentará en función de diversos factores: por la proximidad a una IA “susceptible”, al realizar alguna acción sospechosa, etc.

Moment of Truth

Otra herramienta de vital importancia, que además alberga el mayor parentesco con nuestro añorado Commandos, es el mapa vectorial. En él tendremos una representación esquemática del terreno y las edificaciones, así como la ubicación de cada npc próximo a nosotros. Cada uno de estos “personajes no jugadores” aparecerá con su correspondiente cono de visión y vendrá representado con un color que determinará su actitud hacia nosotros. Esa actitud (y ese color) podrán variar en función de nuestro uniforme, el lugar donde nos encontremos, y otra serie de condicionantes. El mapa vectorial no es opaco y puede situarse en la esquina inferior derecha, hecho que posibilita su uso de forma casi permanente sin que interfiera en el desarrollo de la acción.

El comportamiento de la IA merece el calificativo de sobresaliente. Las rutinas de algunos personajes son a menudo complejas y sólo parcialmente previsibles en determinados casos, algo que seguramente desesperará a más de uno. Personalmente encuentro más convincente dejar ese pequeño margen a lo imprevisible. Los patrones de comportamiento inflexibles quizá sean más jugables… pero también menos realistas. En todo caso las situaciones imprevisibles en MoT son, como ya he dicho, poco frecuentes.

No quisiera pasar por alto el hecho de que la estructura de las misiones no es lineal por lo que casi siempre habrá más de una alternativa en cada situación. Felicitémonos todos por ello.

El juego puede encararse desde cualquiera de sus 4 niveles de dificultad, cada uno de ellos con características y ajustes diferentes que van mucho más allá de que los enemigos sean simplemente más o menos difíciles de eliminar. El denominado modo “Saboteador” debe considerarse como un extra, ya que está reservado únicamente para jugadores hardcore dispuestos a sufrir hasta extremos inimaginables. Baste con decir que en ese modo de juego no podremos cambiar nuestras ropas, debiendo superar las misiones “a pelo”. Se trata sin duda de otra de las peticiones de los fans. Un bonito detalle por parte de Haggard Games.

Cuestión de credibilidad

A lo largo de los años me han interpelado en repetidas ocasiones con preguntas similares a ésta: ¿Para qué quieres que un juego implemente esto o aquello si no son cosas realmente necesarias ni divertidas? Mi respuesta ha sido siempre bien sencilla: porque hay determinados detalles que contribuyen a que yo me crea lo que está pasando. Y cuando me creo algo… me divierto.

Moment of Truth no incorpora una amplia interacción con el entorno, pero sí está repleto de otros pequeños detalles. Unos son útiles y otros no tanto pero todos sirven para dar empaque a la experiencia de juego y para que nos sintamos inmersos en la aventura. Algunos ejemplos: el peso que soportaremos en la mochila será limitado, no podremos vestir ropas manchadas de sangre, llevar un arma que no se corresponda con la nacionalidad de nuestro uniforme nos delatará, podremos caminar o correr, conducir vehículos, agacharnos, arrastrarnos, inclinarnos lateralmente en las esquinas y muchas otras cosas que los juegos de la “main stream” están dejando progresivamente de lado en una espiral de casualización verdaderamente alarmante.

Moment of Truth

En resumen. Creo que estamos frente a un título que es necesario reivindicar. D eath to Spies es una serie que recogió unas ideas muy poco explotadas (las de Hitman y Commandos) con el sano propósito de hacerlas evolucionar. Le queda mucho camino por recorrer y muchas detalles con los que experimentar pero con Moment of Truth han demostrado estar en la senda apropiada. Su principal problema va a ser el tener que enfrentarse a una industria que prima la satisfacción inmediata, los conceptos estándar y las apuestas seguras. Y es que Haggard Games nos propone un juego que no tiene la estúpida pretensión de satisfacer a todo el mundo. En lugar de eso nos ofrece su modestia y la honestidad de un trabajo bien hecho dirigido a quienes sepan valorarlo.

En positivo:

-Un jugoso desafío para los amantes del sigilo.

-Su evolución se ha realizado atendiendo a las peticiones de los fans.

-Un motor propio vistoso y extraordinariamente bien optimizado.

-Su diseño no lineal y su modo “Saboteador” propician la rejugabilidad.

En negativo:

-La historia es mínima.

-Quizá falte interacción a nivel de conversaciones, lectura de documentos etc.

Hypómetro

La crítica, en su habitual ejercicio de desprecio a todo aquello que no se postule como un blockbuster inmediato, ha ignorado hasta extremos bochornosos la existencia de Moment of Truth. Un par de tibios análisis en medios “importantes” y una honrosa valoración positiva en otro de menor calado. Escaso bagaje hasta el momento. Al parecer no ha sido suficiente desgracia la nula promoción y la lamentable distribución que ha padecido. Ahora la pregunta es: ¿Llegará a Europa occidental la versión física?

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