Historias

Segundo capitulo

Las Arenas del desierto

<> 

<>El grupo se reunió con los primeros rayos de sol sobre nuevo Rachival. Antes de partir de la posada donde habían partido tomaron un desayuno que consistió en dos trozos grandes de pan y queso y un vaso de leche.

            Después de cargar sus petates con provisiones y demás objetos abandonaron la aldea Gnoma rumbo a la Torre de la Curación Aunque todavía el sol se encontraba bajo las desgastadas colinas del desierto de Tazoon ya se empezaba a notar lo que seria un caluroso y largo día..

            El grupo caminando ligero no tardó en abandonar la pedregosa tierra roja donde estaba asentado el poblado cambiado esta ahora por el suelo arenoso del desierto. La caminata se hacía lenta y cansada por el hecho de tener que sacar los pies que se hundían en el terreno. Solo Bruntus, acostumbrado a estos parajes ya que su raza era originaria de aquí, y Elvi y que revoloteaba alrededor del grupo en vez de caminar no acusaban la dificultad para caminar por este paraje.

            El paisaje era desolador, ni una sola hierba ni una zona verde, todo arena y montañas rectas y ovaladas debido a la erosión del viento. El grupo de viajeros caminaba en fila ataviado cada unos en unas largas túnicas blancas que los protegían del sol. Bruntus y Friki se encontraban abriendo la marcha comentando algo sobre sus armas. Minina, Marcvs y Anika los seguían a escasa distancia mirando y mapa y comentando por donde deberían pasar, y por ultimo Armero cerraba el grupo acompañado de una incansable Elvi que parecía que no acusaba el cansancio. El grupo siguió caminando hasta medida mañana momento en el que aprovecharon una vieja casa en ruinas para hacer un alto descansar y comer.

            En el interior de la estructura el grupo se resguardó del sol. La casa hecha de un barro rojo estaba increíblemente fresca cosa que agradecieron al sacudirse el polvo y tirarse al fresco suelo con gesto cansado. El grupo se relajó tomando una insípida comida consistente en carne seca, agua y unos trozos de plan blanco que habían comprado en la posada. Mientras comían no podían dejar de mirar al techo y las paredes salpicados de dibujos de gentes cazando y haciendo rituales

 

-        De quien seria esta casa – comentó Elvi despreocupada mientras subía al techo y tocaba las pinturas

-         Son construcciones de los sslik – comentó Bruntus de forma áspera al tiempo que comía un trozo de carne

-        ¿Si?, creía que los sslik Vivian en la isla con los Saris

 

Bruntus no dijo nada, en vez de eso se levantó y salió fuera del edificio a explorar los alrededores, Elvi se quedó mirando como Bruntus salía y luego se giro hacia armero que estaba bebiendo un sorbo de agua. Armero terminó de beber y se secó la barba con la manga, luego cogió un poco de arena del suelo y la empezó a dejar caer lentamente

 

-         Ejem.. Bien – carraspeo antes de ponerse a hablar – antes de la llegada de los Aegis esta zona estaba dominada por la raza Sslik, en verdad, este es su tierra natal y de aquí en adelantes veras muchas construcciones como esta. Hace mucho tiempo estalló una guerra entre humanos y lagartos, si te digo la verdad no sé por que razón pero el hecho es que los sslik fueron expulsados de estas tierras y  se exiliaron a la isla donde los acogieron los Saris. Muchos de ellos aun ansían volver a esta tierra porque lo consideran un lugar sagrado para ellos, es mas – comentó – la prueba que pasan ellos para la mayoría de edad deben venir a Tazoon y estar una semana en el desierto entre las ruinas de sus antiguas ciudades.

 

Los integrantes del grupo guardaron silencio durante unos minutos para después volver a su viaje en pos de la torre.

            Siguieron caminando durante una hora mas cuando de pronto el cielo se oscureció y empezó a soplar un fuerte aire que arrastraba consigo las partículas de arena. En pocos minutos se había levantado una tormenta de arena.

-        Ya estamos a medio camino- gritó Frikie para el resto del grupo, el cual señalaba con un brazo la entrada entre dos montículos erosionados de tierra

El grupo avanzó con mas  cuidado, enfundados en sus túnicas dejando solo a la vista parte de los ojos y protegiendo estos con la mano frente a la terrible tormenta, cuanto más avanzaban a su interior más difícil era proseguir la marcha y ver a mayor distancia. Llegó un momento en el que Elvi tuvo que aferrarse al cuerpo del enano para no salir despedida por el fuerte vendaval.

Llegó un momento en el que no se veía a dos metros de distancia y el grupo decidió juntarse y agarrar la túnica de la que iba delante para no perderse. Parecía una buena idea ya que habían recorrido casi un kilómetro cuando delante del grupo pasó casi volando Friki ante la expectación del resto. Este se levantó aturdido sacudiendo la cabeza y desenvainó su espada mientras apartaba al grupo de un empujón con su fuerte manó.

-        Cuidado – Bramó con su ronca voz – hay algo ahí delante.

 

Bruntus se situó junto a él con su espada también desenvainada. Armero entregó a Minina el hada y se situó junto a sus compañeros blandiendo su martillo de acero.

           De la terrible tormenta apareció un gran golea de tierra. Formado con peñascos del desierto, de un color marrón oscuro el gigante pétreo superaba en media altura a Friki. La Gran bestia alzó su brazo y propinó un fuerte golpe en el suelo donde segundos antes habían estado los tres guerreros. Intuyendo la acción se habían apartado rodando por el suelo y colocándose a los lados de la bestia. Frikie lanzó un ataque contra el brazo del golem pero solo consiguió arrancar un pequeño pedazo de pierda de la bestia. Este retrocedió para cambiar de posición a la vez que Bruntus se disponía a realizar otro mismo ataque sobre la extremidad. El golem esta vez sobre aviso apartó al lagarto con un manotazo de su otra extremidad lanzándolo hasta donde se encontraban Anika, Elvi y Minina.

            Esta ultima se acercó  rápidamente al lagarto y murmuró un hechizo junto a él que le curó de la contusión.

 

-        Es inútil – Gritó Frikie a los demás – es como golpear una pared, ¡intentad detenerlo! – Bramó hacia los magos.

 

Anika y Minina avanzaron unos paso mientras Marcvs se reunía con Frikie y Armero. Estas dos empezaron a murmurar palabras mientras describían figuras con las manos

 

¡Varu Furea! Gritó Anika al tiempo que se formaban en el golem varias columnas de fuego que giraban a su alrededor haciéndolo retroceder momentáneamente.  Minina por su parte invocó unas raíces que aprisionaron al golem para que no se movieran. El resultado no fue el esperado, ya que el hechizo de Anika solo había despistado al terrible golem, y el hechizo de Minina al no haber un suelo firme en el que aferrarse las raíces no impidió el avance de la bestia pétrea. Sin embargo el hechizo de minina había hecho algo imprevisible. En vez de enredar solamente al golem. Las raíces se incrustaron en la pierna del Golem debilitándola. Anika y Minina observando el suceso invocaron  un hechizo paralizador de hielo que lanzo largas estalagmitas desde el suelo clavándose en los agujeros de las raíces y abriendo aun más las ranuras por la rápida expansión del hielo y su después transformación en hielo.

            Armero en ese momento vislumbrando un punto débil en el golem giró su martillo de guerra y asestó un feroz golpe al la pierna del moustro, esta quebró por la mitad y el golem cayó al suelo entre olas de polvo formado.

            Conociendo por fin el punto débil de moustro Marcvs invocó un martillo de la creación en vez de su típica espada y se lanzó también al ataque mientras Minina con su dotación de druida invocaba raíces para desgarrar el cuerpo del golem y Anika hacia lo propio con sus hechizos de hielo. Un golpe final con la maza del enano en la cabeza del golem acabó por fin con la contienda. Con los magos exhaustos por la utilización de sus poderes y los guerreros con contusiones decidieron resguardarse del temporal en una apertura  de una montaña hasta recuperar fuerzas.