Juegos

Un nuevo fenómeno lleva algún tiempo sacudiendo Internet con bastante éxito. Se trata del crowfunding, es decir, la financiación colectiva de algún proyecto por parte de las personas interesadas en que se realice. En un mundo en el cual sólo se tiene en cuenta lo que da dinero de manera rápida, cualquier proyecto que no siga esa pauta será ignorado por el 97% de los inversores, ya sea arte, ocio o ciencia. Sólo las inversiones públicas o el esfuerzo y tenacidad de los emprendedores podían paliar esta situación. Muchos se han empeñado hasta las cejas para lograr seguir con sus investigaciones, realizar películas, videojuegos u otro tipo de proyectos. En el caso de los videojuegos tenemos el mercado independiente, por ejemplo.

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Con el crowfunding se puede conseguir financiación sin depender totalmente de alguien con mucha pasta que crea que el proyecto es viable económicamente, algo que suele implicar concesiones comerciales que están reñidas con las meramente artísticas o morales, dependiendo de lo que estemos hablando. En lo que nos ocupa, que son los videojuegos, estamos cansados de ver lo que suele pasar con la mayoría de editoras. Grandes ideas atontadas para, supuestamente, llegar a un mercado mayor, con todo lo discutible que podría ser eso.

Sin embargo estamos viendo como, a través del crowfunding, concretamente Kickstarter, están arrancando proyectos que de otra manera sería casi imposible que tomaran forma. ¿Quien invertiría dinero en un juego de rol isométrico y por turnos en estos días?. Ningún inversor, seguramente, pero sí mucha gente interesada en este tipo de juegos. Es sencillo, se trata de despertar el interés en los aficionados en un videojuego y que éstos estén dispuestos a poner una cantidad de dinero que, multiplicada por todos los interesados, servirá para poder desarrollarlo. Y todo ello sin interferencias de las editoras. Un sueño hecho realidad, o al menos aparentemente.

Las primeras “celebridades” en abrir fuego han sido Tim Shaffer y Ron Gilbert para crear una aventura clásica en la misma línea que las míticas de los 90. No encontraban financiación porque las editoras decían que ese tipo de juegos ya no interesan, y la respuesta la dieron a través de kickstarter: $3,336,371 cuando, en principio, necesitaban 400 mil para arrancar. El proyecto está en marcha y, se supone, pondrán en él lo que quieren sus autores, sin rendir cuentas a ninguna editora, sólo a los que colaboramos en el proyecto. Como quedó demostrado, sí había interés en un juego así.

Ante tal éxito, muchos otros desarrolladores vieron la luz. Brian Fargo optó por el mismo camino para realizar Wasteland 2, llegando a $1.938.920 en este momento, cuando aún faltan doce días para que finalice. Es más, si llegan a $2.100.000, contarán con la colaboración de Obsidian con Chris Avellone a la cabeza, y tal vez aparezca Tim Cain. Si no fuera por el crowfunding, difícilmente podríamos ver un Wasteland 2 que no fuera un patético FPS idiotizado, como ha ocurrido con Syndicate.

Aunque estos dos son los casos más conocidos, han ido apareciendo otros proyectos también muy interesantes, aunque planteados de una manera un poco diferente. Uno que nos encanta es Faster than Light, un juego que mezcla estrategia y simulación y que han conseguido $200.542 cuando necesitaban $10.000 para continuar el desarrollo. En este caso el proyecto ya estaba en marcha, cuando iniciaron el kickstarter tenían una demo, vídeos e imágenes, lo cual daba más seguridad. Este caso se asemeja más al alphafunding, o sea, a pagar por el juego cuando está en fase alfa y poder probarlo antes de que salga.

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Más curioso es el caso de TakeDown, un juego que forma parte de nuestros sueños más húmedos ya que se puede considerar el sucesor de los Rainbow Six cuando eran buenos, o de los SWAT. Detrás del proyecto está Christian Allen junto con otros antiguos miembros de Red Storm, Monolith o Surreal entre otros. La particularidad está en que pedía $200.000, que ya ha logrado, para las primeras inversiones y la búsqueda de otros apoyos financieros más tradicionales. Ni siquiera se sabe si el proyecto arrancará, lo cual es un tanto arriesgado. Además prometen devolver a la comunidad de kickstarter un 5% de los beneficios del producto terminado para ayudar a financiar otros proyectos. Ojalá tenga suerte.

Otro proyecto interesante que acaba de salir es la creación de un nuevo Shadowrun, un juego de rol en 2D con mucha interacción y una historia profunda. También Project Space, que ya cuenta con parte del desarrollo y se puede ver en movimiento en este vídeo. Todavía se lo están pensando, pero al menos ya tienen algo que enseñar. Double Bear también se lo está pensando, y hay otros proyectos más o menos interesantes que han seguido la misma línea, la mayoría de ellos logrando iniciar el kickstarter a pesar de no tener nada tangible para los usuarios, sólo vídeos más o menos graciosos y un montón de buenas ideas. Habrá que ver como acaban.

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De entre ellos, tenemos que destacar Banner Saga, un juego de rol realizado por antiguos empleados de Bioware, cuando era una empresa respetable. Ya tienen algo que mostrar, el proyecto lleva un tiempo en marcha y todo lo que prometen resulta bastante interesante. Han triplicado las pretensiones iniciales de $100.000, logrando, cuando aún faltan doce días, $369.000. Es otro proyecto a tener muy en cuenta si tenemos en cuenta los criterios del Grupo 97.

Desde luego todo el tema del crowfunding a través de Kickstarter es esperanzador, muy esperanzador. Pero antes de lanzar las campanas al vuelo hay algunos aspectos que hay que tomar en consideración. Por un lado tenemos a conocidos diseñadores que han conseguido rápidamente un montón de dinero para sus proyectos, poniendo encima de la mesa su experiencia y una declaración de intenciones que, no vamos a negarlo, resulta sumamente atractiva para los que llevamos algún tiempo en esto.

Por otro lado tenemos a desarrolladores independientes que logran menos apoyo, aunque también logran sus objetivos ya que las cantidades que necesitan, o que piden, son mucho menores. Algunos de los independientes ya tienen algo hecho y sólo necesitan el empujón de Kickstarter para finalizar el título en cuestión y poder distribuirlo. Tal vez sea esta la forma más correcta de proceder, ya que resulta difícil pagar un proyecto por adelantado sin tener ningún tipo de referencia, bien sea porque conoces al diseñador y confías en él o porque lo que has visto de ese proyecto te gusta e ilusiona.

El problema es que se está convirtiendo en una fiebre y están saliendo tantos proyectos que al final se puede saturar el mercado y se perderá la motivación en seguir financiando mediante este sistema. Puede ser que alguno de los títulos que has pagado por adelantado al final no consigan finalizarse por alguna razón, o que el resultado final no sea del agrado del público o lo que este esperaba. Por no hablar de que siempre habrá la posibilidad de que aparezca algún listo y se vaya con la pasta, que todo es posible.

Si esto se satura o sale mal, sería un mazazo para las esperanzas de ver buenos juegos ajenos a las editoras, dando más argumentos a estas para seguir con su política de idiotización universal del hiperespacio. Algo parecido está pasando con los Indie Bundle, que al irle bien a uno aparecieron docenas y ahora ya no hay tanto interés, aunque alguno siga siendo interesante. Esperemos que esto del Kickstarter no sea una moda pasajera y al final podamos ver como se hacen realidad nuestros sueños.