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Por segundo año consecutivo Electronic Arts ha vuelto a conseguir el humillante título de “la peor compañía de América”, una condecoración que se han ganado a pulso tras muchos años de decisiones muy negativas tanto para los usuarios como para los estudios que fueron comprados por la compañía, como es el caso de Bioware. Además del premio, este año han despedido a John Riccitiello, CEO de la compañía, mientras que dos pesos pesados de Bioware, Greg Zeschuk y Ray Muzyka, han abandonado el barco para dedicarse a otros menesteres que nada tienen que ver con los videojuegos.

Zurullo de Oro EA

El premio se concede tras una votación entre los lectores de la web Consumerist, los cuales se decantaron por Electronic Arts en un 78%, superando holgadamente a Bank of America, la segunda compañía clasificada. Se podría argumentar que es exagerado que, habiendo compañías que han financiado golpes de estado, fomentado la explotación infantil, el tráfico de armas o que han contaminado lo que han querido, no tiene sentido otorgar este galardón a una empresa que no ha hecho nada tan grave. Pero ese argumento no oculta el hecho de que hay mucha gente muy descontenta con la política de Electronic Arts, y ya van dos años que les sacan los colores.

 

Electronic Arts tiene una larga trayectoria a sus espaldas, gran parte de ella con actuaciones nefastas para los videojuegos como forma de expresión artística. Han logrado muchos juegos de éxito y han ganado millones de euros, pero todo ese éxito no ha repercutido en cuidar un poco más a sus clientes y a los estudios que han comprado a lo largo de su historia. Bajo sus garras, han tenido a compañías legendarias como Origin, Westwood, Looking Glass, Jane's Combat Simulations o Bioware, entre otras. A todas ellas las han perjudicado de alguna manera, siendo especialmente sangrante el caso de Origin. Con el dinero que han ganado, bien podrían mantener un estudio como Origin que les daría un prestigio que ya hace mucho que han perdido.

Aparte de eso, su búsqueda obsesiva por vender a costa de todo les ha llevado a unas decisiones que han provocado las iras de los aficionados a sagas que se podrían considerar comerciales, como lo ocurrido con Dragon Age 2 o Mass Effect 3, por no hablar del desastroso lanzamiento de Sim City 5 y sus problemas para identificarse en línea y poder jugar. Además de esto, su plataforma digital llamada Origin (un nombre insultante), ha tenido, y tiene, problemas de seguridad, privacidad y en la propia gestión de compra de sus títulos, con un servicio de atención al cliente desastroso. Realmente, su servicio de atención al cliente siempre ha sido un desastre. Y por si fuera poco, es una compañía que presiona y amenaza a los medios que no les siguen el juego.

Su política de precios no hay por donde pillarla e incluso llegan a meter anuncios en juegos que cuestan más de sesenta euros, como ocurrió con el anuncio de Nissan en Sim City 5. Su obsesiva persecución del dinero les ha llevado a realizar una campaña en contra de la venta de videojuegos de segunda mano, haciendo todo lo posible para que no se pueda realizar. Lo peor de todo es que se les podría perdonar su política si hicieran juegos acorde con la capacidad económica de la compañía, pero ni eso. Salvo algunas excepciones, los títulos que lanzan en Electronic Arts son mediocres y carentes de interés, y cuando lanzan algo decente, acaban haciendo una secuela que desprestigia a toda la saga.

Ojalá Electronic Arts aprenda de esta corriente negativa de opiniones de los usuarios que ven en ella a la encarnación del mal. Seguramente sigan igual, con la misma prepotencia y chulería de siempre, pero sus resultados económicos empiezan a flojear, algo que debe de estar encendiendo todas las alarmas. En todo caso, si no quieren cambiar y siguen así, pero para ellos, a lo mejor acaban desapareciendo por su mala gestión y ese día tendremos barra libre en el Grupo 97 para celebrarlo.